“Agresividad” se exige Rafa Nadal para seguir en el Abierto de Australia

La última vez que Nadal disputó los cuartos de final de un Grand Slam fue hace dos años, en Roland Garros. No sería demasiado tiempo en caso de tratarse de un jugador cualquiera; sí lo es cuando hablamos del poseedor de 14 majors. El español se reúne de nuevo con los ocho mejores en una competición de esta categoría en el Abierto de Australia, un torneo que hizo suyo en 2009, tras imponerse en la final a Roger Federer, partido que muchos aficionados soñarían con ver reproducido el próximo domingo, de nuevo en la lucha directa por el título.

 

El triunfo de este lunes frente a Gael Monfils (6-3, 6-3, 4-6 y 6-4) certifica la firmeza en su recuperación, después de casi tres meses lejos de las pistas debido a una lesión de muñeca. Nadal no tuvo demasiados problemas ante un adversario al que ha superado ya en 15 de sus 17 enfrentamientos, aunque el marcador premie los buenos momentos del francés cuando el encuentro parecía liquidado. Mucho más estable y convincente que su rival, el zurdo escapó de una situación incómoda, 4-2 abajo en el cuarto set. Hasta ahí llegó la inercia de Monfils, que no volvería a ganar un servicio con el que logró 15 saques directos y 10 dobles faltas.

 

Se trata de un tenista muy distinto al que se encontrará el miércoles en cuartos. Milos Raonic, número tres del mundo, el superviviente de mayor rango tras las súbitas caídas de Murray y Djokovic, apuesta por una fórmula más directa, amparado en su vigoroso servicio. Frente a Roberto Bautista, sin hacer su mejor partido, conectó 33 aces y ganó en 31 de sus 44 aproximaciones a la red, con un total de 75 golpes ganadores. Venció por 7-6 (6), 3-6, 6-4 y 6-1.

 

«Es un rival con el que sientes que juegas con mucha presión todo el tiempo, porque sirve muy bien y juega muy agresivo desde el fondo, pero espero estar listo. Necesito estar muy centrado con mi servicio y jugar agresivo; si no lo hago, estoy muerto», valoró Nadal. Ninguno de sus ocho cruces, de los cuales seis concluyeron con triunfo del español, acaeció en un Grand Slam. En el más reciente, hace un par de semanas, en cuartos de Brisbane, se impuso el canadiense por 4-6, 6-3 y 6-4. Se da la circunstancia de que Carlos Moyà, la gran novedad esta temporada en el equipo técnico de Nadal, trabajó con Raonic hasta el pasado noviembre. De la asociación entre Moyà, Ricardo Piatti y John McEnroe salió un tenista más maduro, capaz de plantarse en Wimbledon en su primera final de un major. Aquejado de fiebre en los últimos días, Raonic no quiere dar demasiada importancia a la presencia de su ex entrenador en el rincón de su adversario. «Será una batalla entre él [Nadal] y yo, y veremos cómo acaba», dijo.

 

Difícilmente podrá encontrarse el español con un partido de mayor dificultad en lo que resta de torneo. Si lo saca adelante, ni Dimitrov ni Goffin, en una hipotética semifinal, cuentan con armas que puedan incomodarle más que las de Raonic. Por el otro lado del cuadro, aparte del sorprendente Mischa Zverev, circulan viejos conocidos, con Federer como el favorito sentimental.

 

Fuente: elmundo

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