Alex Romero un bate respetable en cualquiera instancia de campeonato

Empatar a Luis Maza en el octavo escalón entre los máximos hiteadores en Finales venezolanas le provoca un escalofrío a Alex Romero.

 “Somos amigos dentro y fuera del terreno. Jugamos juntos en Ligas Menores y muchos años aquí. Siempre nos escribimos, nos llamamos. Es una amistad bastante bonita”, dice sobre su antiguo compañero de dinastía en los Tigres de Aragua. Junto a Maza disputó cinco títulos y ganó tres.

Con su acostumbrada facilidad para batear la pelota a territorio sin guantes, Romero sumó tres incogibles más en el episodio uno de la contienda definitoria entre Cardenales de Lara y Caribes de Anzoátegui para atesorar 51, los mismos que Maza, a quien adelantó el domingo.

“Con él no hay competencia”, advierte. “Soy un fanático de lo que hizo, de la forma como jugaba. Lograr esto es un empujoncito para seguir en lo poco o mucho que me quede en el beisbol. Pero Alex Romero no se caracteriza por la búsqueda del logro personal, sino por ayudar al equipo a ganar”.

Las Finales son el hábitat de Romero. Esta es su novena en 17 campañas como jugador de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional. Entre quienes reúnen al menos 100 turnos consumidos en esta etapa el único que supera su average vitalicio de .333 se llama Miguel Cabrera. Únicamente el titán Robert Pérez supera las 38 anotadas sumadas por el jardinero zuliano. Solo Pérez y el inmortal Antonio Armas rebasan sus 29 remolcadas.



La presión, derivada del carácter decisivo de esta fase y de la atención que recibe, paraliza a muchos peloteros buenos. A Romero lo repotencia.

“Los nervios siempre llegan y uno debe tratar de dominarlos”, asegura el experimentado toletero zurdo de 34 años de edad, refuerzo de Cardenales. “Cada final tiene un puntico diferente, algo que te atrae”.

En los tres incontenibles que pegó durante el capítulo uno de esta final, Romero demostró la facilidad con que posa la bola en territorio baldío. Es un artista. Machuca la pelota, deja caer el madero, recorta el swing, empuja la esférica, la cuela por los espacios. Dar hits es difícil. A Romero le resulta simple. Y no es inspiración divina. Hay un hombre trabajando.

“Soy un amante del trabajo”, subraya Romero. “Muchos me preguntan, ¿Cómo lo haces tan fácil? Lo que pasa es que me gusta ver muchos videos, llegar a la una de la tarde al estadio a trabajar en la caja de bateo con los coaches.  Mucha gente no ve eso. Esto lo hace el trabajo, la paciencia, la mentalidad que tengas como pelotero. No te lo regalan, ni lo puedes comprar”.

 

Fuente: lvbp

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