Bayer puso un pie en la Semi de la Champions

El sueño no ha finalizado, pero casi. El Bayern superó al Sevilla en el Sánchez-Pizjuán con una demostración de fútbol de ataque, un rodillo por momentos, sobre todo en la segunda mitad, ante un Sevilla que notó demasiado la ausencia de Banega y pagó caro los pequeños errores que cometió en defensa, sin estar tampoco acompañado por esa pizca de fortuna que se necesita para tumbar a un gigante mundial como el Bayern. En su mejor momento, el equipo nervionense se adelantó por medio de Sarabia. El autogol de Navas antes del descanso fue fundamental cuando los sevillistas comenzaban a creerse que podían dar guerra en los cuartos de final. La historia de la segunda mitad sólo tuvo un nombre, un equipo llamado a pelear la Champions hasta Kiev. Thiago hizo el segundo de los alemanes. Con un Sevilla con la lengua fuera, Montella cambió en ataque y la vergüenza torera y la fiereza europea sevillista le hizo morir de pie. La vida en la Champions se acaba. Lo del Allianz debe ser más allá de un milagro.


El Sevilla se puso al frente del marcador pero no pudo con la aplanadora alemana

El encuentro comenzó con un señor equipo dejando claro que su papel de favorito era tan evidente como demostrable. El Bayern dispuso su habitual esquema de laterales situados como extremos, centrales en campo rival y una maraña de jugadores por dentro. Tenían la pelota, moviéndola a un alto ritmo y tratando de asustar mediante la posesión. Ahí Thiago es un genio. En el primer m inuto no tocó la pelota un Sevilla que recibió la primera ocasión en un cabezazo de Hummels. Un aviso para lo que quedaba por delante. El estadio empujaba y los hombres de Montella trataban de encadenar algunos pases. Sin la posesión el Bayern rebajaría su dominio. Eso sí, Montella se desquició en una perdida tonta, por medio de Pizarro, insistiendo en que sólo se podía salir jugando si los alemanes no atosigaban de cerca.


Un autogol igualo el encuentro y luego el segundo periodo se respiro a lo alemán

Romper esa primera línea de presión fue el mayor acierto sevillista. Kjaer y Lenglet tuvieron soltura a la hora de sacar la pelota jugada, con un N’Zonzi excelso en las ayudas y un Mudo Vázquez que tuvo que ejercer el rol de Banega, atrayendo contrarios y soltando el balón en el momento justo. El peligro del equipo muniqués llegaba con cuentagotas y el Sevilla se envalentonó. Era el momento de asustar y la clave estaba en buscar la espalda de los laterales. Porque Javi Martínez no podía estar en todos los lugares y Arturo Vidal, que fue sustituido en el primer periodo, no estaba bien físicamente y siempre llegaba tarde. Tanto Correa como Sarabia encontraban grietas en el esquema rival, poco acostumbrado a que le busquen las cosquillas en su campeonato.



Daban primero los andaluces. Un par de minutos después, tras una de las varias trifulcas provocadas casi siempre por los germanos, llegaba el cambio de James por Vidal. El chileno no estaba para competir. El colombiano no tardó en mostrar su clase. Acompañó en la jugada del empate, cediéndole la pelota a la entrada por banda de Ribery, en ventaja sobre un Jesús Navas que trató a la desesperada de cortar su centro. Lo rozó lo justo para introducirlo en su portería. Al Sevilla no le sonreía la suerte en un momento clave. Irse al descanso por delante hubiese sido esencial. El guión cambiaba para el segundo periodo.

Al Sevilla le iba a tocar sufrir

Heynckes tuvo que mover de nuevo el banquillo con otros de los jugadores que habían llegado demasiado justos al choque. Juan Bernat, muy superado por Sarabia y con amarilla, dejó su lugar a Rafinha, que iba a jugar a pierna cambiada. Y los alemanes iban a volver a salir a ofrecer todo su muestrario de fútbol ofensivo, cargando el juego por la banda derecha, donde Kimmich entraba muy solo porque a Correa no le daba el físico para seguirlo. Pero el argentino ofensivamente sí se mostró. En una buena jugada de Ben Yedder, muy listo jugando lejos del área y aprovechando que se gira más rápido que las torres del Bayern, vio la entrada de Correa, que centró al punto de penalti donde entraba el Mudo Vázquez como en el 1-0 ante el Barcelona. Javi Martínez salvó el gol sevillista. Pero el guión era de dominio total de los pupilos de Heynckes. Un disparo de James, varias llegadas de Ribery y alguna aparición esporádica de Müller. Era momento de sufrir. Tocaba defender y no equivocarse ni una sola vez.


Thiago entrego uno de los goles de la jornada

Javi Martínez tuvo el segundo, pero David Soria justificó su titularidad. Poco después sí llegaría. El Bayern estaba sometiendo al conjunto andaluz y Ribery, en una oportunidad muy parecida a la de Javi Martínez momentos antes, cambiando la pelota con un centro de palo a otro, se la puso a Thiago, que remató solo en el segundo palo. El balón terminó tocando en Escudero y entró en la portería. La lógica se imponía a un Sevilla muy desgastado, sin mando desde el banquillo salvo el plan inicial. Pasaba el minuto 70 sin sustituciones y el equipo nervionense había entrado en barrena.

Sandro y Muriel fueron la solución de Montella para darle una vida extra al Sevilla. El canario tuvo una de las pocas ocasiones con un disparo desde el pico del área. Los sevillistas lo intentaban pero el Bayern también sabe defenderse. Buscaban la contra, mientras un Sevilla ahogado el milagro europeo para seguir con vida. No la ha perdido, pero la machada histórica en el Allianz debería ser para recordar otras seis décadas, como esa otra participación en los cuartos de la entidad hispalense. La verdadera Champions comenzaba hoy. La de los clubes top. Ahí aún no ha podido llegar el Sevilla.

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