Djokovic se venga ante Murray en Doha

Novak Djokovic ganó en Doha su primer título del año, el 67º de su carrera, y dejó en 28 el número de victorias consecutivas acumuladas por Andy Murray, su adversario en la final. El número dos del mundo revalidó la copa conquistada hace un año ante Nadal al imponerse al escocés, primero en el escalafón, por 6-3, 5-7 y 6-4. Se trata del primer torneo que gana Djokovic desde el Masters 1000 de Canadá del pasado verano, que dio paso a un período decepcionante. Fue un partido fantástico, consecuencia de la nueva era que han abierto los dos mejores del momento. Murray no ha bajado el rendimiento mostrado en la segunda mitad de la temporada, en la que tomó el relevo del serbio en lo más alto del ránking. Hambriento, competitivo, deseoso de recuperar el mando, ‘Nole’ vuelve a parecerse a sí mismo, dispuesto a discutir la hegemonía.

Exigido desde el comienzo, ‘Nole’ precisó de todas sus armas para terminar con la resistencia del jugador de Dunblane, que salvó tres bolas de partido en el décimo juego del segundo set y acabó llevando la pugna al límite. La final demando muchísimo de ambos, en todas las facetas. Casi indestructible en cuerpo y alma, Murray neutralizaba todas las tentativas de Djokovic, obligado a un alarde de riesgo y creatividad. Cualquier bola adquiría un valor notable. Hay un ‘smash’ de Djokovic acompañado por un grito. El puño en alto. El gesto desafiante. No es un trance especial del partido. Tres juegos iguales. 15-0 con su saque. Es un sólo un síntoma de la final, que se las trae. Doha. ATP 250. Sólo el comienzo de la temporada, pero juegan los dos mejores del momento, el número uno, Andy Murray, y el hombre a quien derrocó de los más alto el curso pasado, que concluyeron midiéndose en la final de la Copa Masters, con el título y el cetro en disputa.

Apetito y argumentos

Al escocés ya no le pesa el cara a cara global, 24-11 antes de saltar a la cancha. Ganó en Londres y llevaba 28 triunfos consecutivos. No había quien le tosiera. Pero los decibelios de la confrontación dejaron algo muy claro, tras las lógicas dudas que surgieron tras los malos resultados en la segunda mitad de 2016: Djokovic conserva el apetito intacto y cuenta con argumentos para replicar el poder adquirido por su oponente, admirable también en una confrontación que superó el rango del propio torneo.

El serbio, que salvó cinco bolas de partido ante Verdasco en semifinales, necesitó exhibir todo el muestrario. Ahora un primer servicio, acompañado de un contrapie. Después un revés cortado que muerde los tobillos. Un saque abierto a la izquierda, seguido de una derecha cruzada al cuadro de saque. Hace falta mucho para quebrar la estabilidad de Murray, firme unos pasos detrás de la línea, algo contemplativo, pero valiente cuando así lo demandó la situación. Doha es una declaración de intenciones. El día 16 empieza el Abierto de Australia, donde ambos han protagonizado cuatro de las últimas seis finales, siempre con triunfo de ‘Nole’. Hay algo bien distinto: nunca Murray se presentó en Melbourne como número uno. Djokovic, hexacampeón en el primer ‘grande’ de la temporada, sabe que vuelve a ser favorito, pero esta vez tendrá más enemigo que nunca.

 

Fuente: elmundo.es

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