En Madrid no consiguen voces para calmar el temor por la visita del PSG

Escribir de lo que le sucede al Real Madrid es complicado. Nadie lo sabe, nadie acierta a decir el motivo por el que un equipo que lo ha ganado todo (tan sólo le ha faltado la Copa en el último año), pasea como un alma en pena a la espera del juicio final de la noche de los enamorados. No hay respuesta alguna, más allá de los mundos de Yupi en los que parece vivir Zinedine Zidane.

El francés volvió a dejar claro el once que de no mediar lesión alguna se medirá de inicio al PSG el 4 de febrero. Los de siempre, vamos. No busquen sorpresas. Hicieron campeón al Real Madrid y Zidane va a gastar con ellos su última bala de salvar la temporada porque según ha sucedido con los últimos entrenadores, no ganar Liga, Copa o Champions es considerado un fracaso.



El técnico confía en los de siempre, lo que ocurre es que parece que tienen el discurso agotado. No se sabe si es un problema físico, anímico, futbolístico o simplemente de ganas, de mancharse en el barro de la Liga, esa que en la última década tanta pereza le ha dado al Real Madrid.

Nunca a 21 puntos del Barcelona

El problema es que a las seis de la tarde del domingo, el equipo blanco podría estar a 21 puntos del Barcelona (estuvo en una ocasión a 21 del Atlético), algo doloroso al máximo para cualquier madridista que se precie, que ha visto como ante el Levante todo ha regresado a la normalidad de esta temporada, es decir, falta de acierto, errores defensivos, falta de intensidad y otro tropiezo, precisamente ante el equipo que empezó a mostrar las costuras de este Real Madrid.

Uno habla con jugadores, técnicos y con dirigentes del Real Madrid y ninguno acierta a decir qué puede ocurrir a un equipo y a unos jugadores que habían demostrado estar a la altura de los mejores y que de repente no tienen fuerza, ni fútbol ni acierto. Véase la clasificación liguera.



Pues sí, la Liga Santander está perdida, muy perdida por mucho que Zinedine Zidane intente hacer ver lo contrario. El problema es que quedan 17 partidos para los de blanco y eso puede ser un auténtico sufrimiento. Y lo peor es que las señales, valen de muy poco la verdad, que emiten los de Zidane son nefastas a 11 días de la visita de Neymar, Mbappé, Verrati o Cavani.

El miedo se ha instalado en el Santiago Bernabéu y lo cierto es que con toda la razón para su existencia. Es libre, pero ha aparecido por el triste rendimiento de muchos de los jugadores blancos, que piensan en el verano, pero no caen en lo duro que puede ser lo que resta de invierno y la primavera.

 

Fuente: marca

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