Liverpool el otro invitado para la historia que se escribirá el 26 de mayo en Kiev

El Liverpool, a lomos de un ataque vertiginoso, confirmó que el 26 de este mes también estará en Kiev, un digno aspirante a esta Champions y que acepta el desafío del todopoderoso Real Madrid. Queda una final preciosa, una final entre dos de los de siempre, y en adelante se realizarán cientos de sesudos análisis e informes desmenuzando al conjunto de Jurgen Klopp, entrenador con una incidencia brutal en todo lo que pasa en el campo.



Ayer, en Roma, los ingleses cerraron su billete ante un rival malherido por el trajín de la semana pasada en Anfield y al que la fe de la remontada le duró un suspiro, menos quizá, pero que dijo adiós con una victoria de orgullo e incluso se quedó a un gol de uno de los mayores milagros de la historia de este deporte. No hubo noche mágica ni hazaña comparable a lo que pasó en su día contra el Barcelona y los italianos, que muy lejos han llegado teniendo en cuenta su plantilla y la de otros colosos del torneo, se despidieron de Europa muy dignamente y achuchando al Liverpool, que es igual de peligroso en el área contraria que en la suya propia.



Fue un partido precioso, con una salida en tromba de los romanos en su primer balón y con la premisa evidente de marcar cuanto antes para contrarrestar ese increíble 5-2 de la ida. La Roma se subió a la eliminatoria porque en Gran Bretaña maquilló mínimamente en el epílogo un auténtico baño y se le concedió algo de crédito por la mencionada cita mágica ante el Barça, que, pese al doblete, aún hoy se pregunta cómo se pudo bloquear de semejante manera ante un enemigo aparentemente inferior.



Sea como fuere, la única realidad es que esta serie siempre tuvo al Liverpool como caballo ganador y, para rematar su notable competición, resolvió ayer el entuerto de la vuelta pese al agobio final. Hasta entonces, ni sudores fríos, ni espasmos, ni sustos, aunque presenta ciertos momentos de desconexión que no puede permitirse en Kiev. El Madrid no perdona.

Ataque poderoso

Hay un aspecto del Liverpool que destaca por encima de cualquier otro y es la velocidad con la que se planta en la portería contraria y hace gol. Contagiado por el dinamismo que siempre han exigido los equipos de Klopp, en un periquete altera el transcurrir de una cita y vive de la fogosidad de sus tres delanteros, que, cada uno con su estilo, son buenísimos. Está Salah, el goleador egipcio que enamora en este curso de pasión, un peligro evidente cuando asoma por la zona de influencia pese a su discreta velada de ayer (43 tantos esta temporada); está Firmino, que viene a ser una especie de Benzema evolucionado y que hace muchísimas cosas bien (27 dianas); y está Mané, pura fibra senegalesa que tiene un montón de oportunidades por partido, aunque no todas las mete. Anoche, con su noveno gol en esta Champions, se colocó con 19 festejos, que tampoco está nada mal.



Enterró a la Roma a los nueve minutos después de un error tremendo en la entrega de Nainggolan, otro fallo grosero en esta Liga de Campeones que propició una contra letal del Liverpool y que acabó con ese remate de Mané. Combativos por naturaleza, a los italianos les dio algo de vida el 1-1, un regalo después de una carambola rocambolesca que terminó con gol en propia puerta de Milner, pero se la quitó Wijnaldum en un saque de esquina pésimamente defendido, otra puñalada para la gente del Olímpico. Nada que hacer, fin de la película.

Hubo algo de orgullo local en la reanudación y Dzeko dignificó su genial actuación en Europa al beneficiarse de un rechazo del portero Karius, que, lo sabrá ya el Madrid, viene a ser una de las principales debilidades de este Liverpool. Y si alguna opción tenía la Roma de subirse al tren se topó con Skomina, que no vio un penalti clarísimo de Alexander-Arnold por mano que hubiera supuesto además la expulsión. El zapatazo de Nainggolan, que supuso el 3-2, llegó demasiado tarde y de nada sirvió la transformación de una pena máxima, también con la firma del belga, ya con el tiempo cumplido.



Con todo, el Liverpool terminó festejando a lo grande su clasificación para la final de Kiev, en donde buscará su sexta Copa de Europa contra el rey de este continente.

Fuente: abc

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