Nadal contra Djokovic, un partido de regresos

Las 4 horas y 48 minutos del partido de cuartos de final entre Rafael Nadal y Juan Martín Del Potro, la misma duración que la final de 2008 entre el balear y Roger Federer, pueden marcar y mucho el desenlace de la semifinal con Novak Djokovic. Cualquier pequeño detalla tiene una gran influencia entre los dos tenistas que más veces han jugado en contra en la historia del tenis, con una igualdad casi total. De los 51 precedentes, Nole suma 26 victorias por una menos de su rival.

La organización programó el duelo en el segundo turno, después de la semifinal entre John Isner y Kevin Anderson, para dar más tiempo de recuperación al número 1 mundial, que la noche del miércoles no concilió el sueño hasta entrada la madrugada.

Es el partido de los regresos porque Nadal no se plantaba en la penúltima ronda de Wimbledon desde 2011, precisamente el año que Djokovic conquistó contra él la primera de las tres coronas, las otras dos llegaron en 2014 y 2015. Pero al serbio le queda muy lejos ese resultado después de casi dos años perdido por el circuito en los que se operó del codo y acabó con todo el equipo que le había llevado a ganar 12 majors y alcanzar el cetro ATP, para recuperarlo después, al menos parcialmente.

Marian Vajda vuelve a ser su entrenador desde Montecarlo después de dejar la relación en mayo de 2017. Mientras él se ha ausentado, Andre Agassi y Radek Stepanek, por este orden, intentaron encauzar, sin suerte, el rumbo de Djokovic. Vajda recuperó para la causa al preparador físico Gebhard Phil Gritsch pero a Miljan Amanovic, el que era su fisio, se le ha visto estas semanas con Milos Raonic. “Yo le veo como siempre, como uno de los rivales más complicados con los que te puedes enfrentar. Desde Roma está jugando bien”, analiza Nadal.

Roma, punto de inflexión

En el Foro Itálico, en la semifinal que les enfrentó, Nole se dio cuenta de que seguía con las armas intactas en su tenis. “Su lenguaje corporal ha cambiado. Le vuelve a cabrear perder”, repiten los competidores en los vestuarios. Djokovic, cuartofinalista en Roland Garros y finalista en Queens, tiene esa mirada fría que impone el miedo a casi cualquiera.

No será el caso de Nadal, aunque sí respeto por alguien que ha llegado a ganarle siete veces seguidas en dos intervalos de tiempo y que le ha quitado tres títulos de Grand Slam y ha sido su mayor verdugo sobre la tierra. “Veo a Rafa un pelín favorito por la confianza de haber ganado ya en Roland Garros este año.

A estos jugadorazos como Federer o Djokovic, el hecho de ganar un grande les da mucho”, avisa Francis Roig, entrenador del número 1 mundial. El tenista de Belgrado ha pasado de lanzar un discurso de que “la vida sigue y mi prioridad es la familia”, a “me gusta el nivel de tenis en el que estoy y merezco estar en las semifinales. No quiero pararme aquí”.

Novak no llega a una final importante desde el US Open 2016 y para encontrar su último triunfo de relevancia hay que remontarse a Roland Garros 2016. “Estoy cerca de ese nivel pero es difícil de copiar. Yo lo que quiero es mejorar y hacer cosas distintas porque soy otro jugador. Me gusta el nivel de tenis en el que estoy y merezco estar en las semifinales. No quiero pararme aquí”. Un serio aviso.

Fuente: marca

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